Rodrigo Conde Rock: Buenos Aires - Zaragoza





"Un puente que atraviesa el océano"
Insulina Morgan: A festejar que hay mucho rock y la vida es corta


Un joven al que le gusta el rock, la fiesta, la cerveza y las chicas se junta con algunos amigos para formar su propia banda y poder tener todo eso. Los amigos van y vienen, hay muchos cambios de nombres y algunas crisis pero después de tantas noches de bares han pasado 10 años y esos adolescentes ya no lo son. Los Insulina Morgan maduraron, ganaron el concurso Muévete 2007 y ahora lanzan su disco “La caja de los recuerdos”. Ya la música es cosa seria y no importa tanto la cerveza ni las chicas ni la fiesta, sólo la amistad y el rock ‘n roll…

El cantante Gaby Requena fue ese joven que en 1998 le cambió el nombre a la banda que lideraba y de Los Faltones nació Insulina, fue como sacarle la costilla a Adán para crear a Eva. Al poco tiempo se le unió el bajista Jorge Oliete, un inseparable. Mucho ha cambiado: tuvieron dos guitarras, pero en el 2004 se fue Gregorio Rodrigo y sólo quedó la de Gaby, dejaron de lado el saxo (de Jorge Calavia), reemplazaron en el 2001 al batería Marco Rodríguez por Jorge García y hace tres años llegó el tecladista Diego Luis Grau, que puso el toque original que necesitaban para renovarse.
La clave para sobrevivir a tantos vaivenes parece ser simple: “cada vez que ha habido un cambio en la formación ha sido un nuevo reto, pero nuestro amor por la música nos ha unido en cada momento de dureza y nos ha hecho continuar con el proyecto Morgan”. Sin dudas, la banda ya dejó de ser la aventura de unos chavales. “Al igual que en la vida se madura y no es lo mismo cuando tienes dieciséis años que cuando cumples más de treinta. Te das cuenta que la música ya no es un hobbie y deja de ser la típica conversación de bar para decirle a una chica que tocas en un grupo haber si cae algo. Pasa a ser algo más trascendental, aparte del habla es nuestra forma básica de comunicación y de escape a una vida común”.

Tras los golpes el grupo se hizo más fuerte, siempre bajo la bandera de la amistad, que entre Gaby y Oliete es cosa seria: “menos acostarnos, hemos hecho de todo juntos”, reconocen. Y con el resto del grupo es igual, “la relación de amistad es muy importante a la hora de subirse a un escenario, en cada concierto pasa algo nuevo y aunque nos enfademos al fin y al cabo esos enfados pasan y te quedas con la experiencia vivida, que sin duda une más al grupo”.
Así fue como los chicos se hicieron músicos adultos y ahora tienen su primer disco. Es verdad que tardó en salir a la luz y ellos explican muy claro el porqué: “ha sido un parto duro, pero es así, si no hay dinero no hay chufletes, estamos en Zaragoza y aquí no viene nadie a fichar grupos, cada vez hay menos sitios para tocar y los que hay se han vestido de un elitismo que repugna”. No es la primera vez que graban, habían hecho maquetas en el 99 y el 06 que costearon ellos mismos. La última fue muy importante porque “se vendió muy bien y gracias a ella concursamos en el Muévete que ganamos, además de actuar en diferentes salas”.
Insulina Morgan no es un grupo que les interese tanto el éxito, tienen su convicciones y no se mueren por ser rockstars: “ganar el Muévete está muy bien, pero llevamos mucho tiempo con un nivel que creemos alto y el concurso fue mas bien un justo reconocimiento por estar ahí año tras año sin dejar de creer en lo que hacemos”.
Hay que decir la verdad, a ellos lo que más les importa es pasarla bien y por eso su disco tiene un estilo tan festivo. Se hace evidente en temas como “Narciso”, “Necesito mejorar”, “Haz que cada día cuente” e incluso “Rimas y lamentos” que con la frase “yo quiero ser feliz y no morir en el intento” hacen toda una declaración de principios. Pero también se nota mucho el paso del tiempo y en “Segundos” o en “La caja de los recuerdos” se les escapa la melancolía de las guitarras. Las letras no son para romperse la cabeza interpretándolas, son directas, con un poco de ironía y bastante humor. Ése es el sonido Morgan, “un sello propio desde sus inicios: rock de los 80 retocado ligeramente con ritmos latinos, un rock de pura base que en diez años lo único que ha pasado es que se ha ido matizando y madurando”. A fin de cuentas podrán pasar los años, pero el espíritu adolescente se mantiene siempre: “nosotros somos una especie de anarquistas de la vida, no nos gusta que nada se nos quiera imponer y para pelear nuestra mejor arma es el rock ‘n roll”.


Rodrigo Conde

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